He comenzado a leer un libro que me ha prestado mi buen amigo Pau, y que me ha atrapado desde el comienzo. Se trata de Cómo la vida imita al ajedrez, de Garry Kasparov. Ya sólo algunos pasajes de la introducción me han resultado dignos de comentar:
No obtendremos ninguna ventaja, ni ninguna mejora de lo que es obvio o idéntico para todos. Debemos mirar más alto y cavar más hondo, ir más allá de lo básico y universal. En teoría, cualquiera puede aprender a jugar al ajedrez en media hora y las reglas son, por supuesto, iguales para todos los hombres, mujeres y niños. Si damos el primer paso más allá de las reglas, sin embargo, si abandonamos el nivel inicial en el que sólo nos preocupa movernos según las normas, empezamos a crear patrones que nos distinguen de todos aquellos que han desplazado un peón alguna vez en su vida. (…) Sigue leyendo «La individualidad y el éxito»